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Substance Abuse and Mental Health Services Administration

Substance Abuse & Mental Health Services Administration


Last Updated: 9/24/2008

SAMHSA’s Resource Center to Promote Acceptance,
Dignity and Social Inclusion Associated with
Mental Health (ADS Center)

 

La Historia de Jeffrey

Elvira E. SearsCrecí en Long Island, Nueva York. Era un niño relativamente activo, y tenía dificultad para estar sentado en la escuela – estaba aburrido y lo hacía mejor con actividades prácticas. Cuando era adolescente, comencé a oír una voz que me daba órdenes. Estaba convencido de que Dios me hablaba. Por ejemplo, Dios me dijo que fuera a Florida y comenzara un movimiento de derechos civiles, de modo que tomé la tarjeta de crédito de mi padre y volé a Florida, donde fui arrestado por incitar una revuelta y perturbar la paz. Tuve muchos otros episodios e hice muchos viajes diferentes durante esos años. Una vez intenté montar mi bicicleta a Washington, DC, para hablar con el Presidente, pero me recogieron en Maryland. En un intento más tarde de visitar y hablar con el Presidente, me recogió la policía de Nueva York, y me negué a decirles mi nombre, porque Dios me dijo que si sabían quién era, me matarían. No había cometido ningún crimen y sabían que deliraba, de modo que me mandaron al hospital de Bellevue. Me quedé allí 10 días.

A los 13 años, tuve una alucinación auditiva que me dijo que me matara, de modo que tuve una sobredosis de pastillas. En el hospital local se decidió que para mi seguridad, me mandarían a cuidados de largo plazo. Me internaron en el hospital del estado, donde me mantuvieron por 9 meses. Me diagnosticaron con esquizofrenia y me recetaron diferentes tipos de medicación. También recibí terapia electro-convulsiva e hidroterapia. En ese momento, los medicamentos preferidos eran Thorazine, Stellizine, y Mellarile. Los efectos secundarios de esos medicamentos eran tan horribles que nunca continué durante mucho tiempo con ellos. Encontré que la mejor alternativa era la “auto-medicación”, abusando del alcohol y las drogas, lo cual hice a partir de los 14 años.

Me gradué de la escuela secundaria y recibí una beca para una escuela de arte. Como no estaba en un programa de artes liberales, no pude evitar ser llamado a filas. Nadie en el servicio militar creyó que– pensaron que estaba tratando de escabullirme de ir a Vietnam. Así que fui, y terminé un plazo de servicio de 3 años y medio. Pude completar mi educación y, después, me mudé a Florida, donde he vivido desde entonces.

En mi vida como adulto, he tenido unos nueve intentos serios de suicidio, y he sido hospitalizado 15 veces (dos de las cuales fueron plazos largos de internamiento). Cuando tenía 35 años, un médico de Chicago comenzó a venir los veranos. Me re-diagnosticó como bipolar con características psicóticas. Además de otros medicamentos, comencé a tomar litio, lo cual fue de gran ayuda. Sin embargo, todavía no podía ayudar con mi adicción a las drogas y alcohol, y el uso de estas sustancias parecía destruir mi vida. No fue hasta mediados de los 80 años que encontré un tratamiento realmente positivo después de comenzar a participar en un grupo de apoyo. Aprendí mucho de mis semejantes sobre las medicaciones y la terapia que podrían servir como alternativas al tratamiento que había tenido. He estado en tratamiento con varios de los nuevos medicamentos y desde entonces, mi vida se ha vuelto mejor. Desde entonces, me he dedicado a la defensa de la psiquiatría y a la mejora del sistema de servicios de salud mental. En 1992, abrí un centro de visitas en Naples, FL, que he dirigido por unos 5 años. Esta experiencia no sólo me ayudó a recuperarme y me ayudó a mantener mi estabilidad mental, sino que también me permitió compartir y oír otras ideas sobre cómo llevar una vida normal.

Quiero compartir mi historia con la esperanza de dar a otros con discapacidades psiquiátricas el conocimiento de que no están solos, y que hay esperanza para el futuro. La recuperación es posible y no hay vergüenza en tener una enfermedad cerebral.

Jeffrey Ryan


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